ASÓCIATE,
TU APOYO PREVIENE Y SALVA VIDAS

En España el Suicidio es la primera causa de muerte no natural.
Piensa cuantos casos tienes a tu alrededor, habla de ello con tu gente de confianza y te sorprenderás.
¿Y si te pasa a ti?
¿Y si es a un ser a querido tuyo a quien le ocurre?
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martes, 3 de abril de 2018

http://mediateca.asambleamadrid.es/library/items/sesion-comision-sanidad-2018-04-03?part=c3a76a3a-436f-4e78-b6da-eeffdbb4237e

 


COMPARECENCIA DE JOSÉ CARLOS SOTO ANTE LA COMISIÓN PERMANENTE DE SANIDAD DE LA ASAMBLEA DE MADRID
3 de abril de 2018

Estimados señores, muy buenas tardes y muchas gracias por permitirme dirigirles unas palabras.
Les aseguro que para mí son, efectivamente, muy buenas tardes, porque siento que, después de tanta lucha, el hecho de que pueda estar aquí hablando sobre suicidio esta tarde con ustedes, viene a significar que por fin este tema tiene la atención de aquellos que deben velar por nuestra salud y se lo agradezco de veras.
Especialmente quiero dar las gracias a Alberto Reyero que me cursó la invitación a comparecer ante esta comisión. Espero que mi presencia aquí sirva para arrojar algo de luz sobre uno de los más importantes problemas de salud pública al que nos enfrentamos y, sin embargo, el más oculto.
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Mi nombre es José Carlos Soto. Hace tres años y dos meses mi hija Ariadna, de 18 años, se suicidó. Desde aquel 24 de enero de 2015, tanto mi mujer Olga como yo, pasamos a ser supervivientes de la persona más importante de nuestras vidas, nuestra hija. 
Es imposible que yo pueda explicar hoy en diez minutos el impacto brutal, el desgarro terrible que sentimos y al que día a día seguimos enfrentándonos mi mujer y yo. No voy a intentarlo. Pero sí les explicaré por qué estando hoy aquí creo que le hago el mejor homenaje posible a mi hija.
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La única medicina que te ayuda a seguir viviendo después de haber sufrido un golpe tan devastador es el amor. Y amor, cuidado, comprensión e información es lo que recibimos desinteresadamente cuando contactamos con la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio (AIPIS), organización que nos ayudó a transitar este camino dificilísimo del duelo por suicidio, que nos puso en el intento de volver a vivir después de la pérdida de nuestra hija. Hoy tengo el honor de representar a esta asociación ante ustedes.
En nuestro caso fue fundamental contar con el apoyo de los psicólogos especializados que trabajan desde la asociación para ayudarnos a seguir adelante, que rápidamente se dieron cuenta de que era necesario integrar dentro de la estructura de la asociación a los supervivientes, aquellos que hemos perdido un familiar por suicidio. Primero porque era necesario encontrar un foro donde compartir nuestro dolor y nuestra lucha, donde sentirnos escuchados en una sociedad sorda a nuestro grito. Y segundo, porque sin duda somos más fuertes si podemos pelear cada día para que otros no sufran lo mismo que nosotros hemos sufrido. Esta lucha da sentido a mi vida y ocupa todo mi tiempo desde entonces.
Cada vez somos más los familiares que encontramos en esas reuniones de supervivientes un espacio donde poder abrir las compuertas de nuestro dolor y pronunciar, por primera vez en muchos casos, la frase “mi hijo, mi hermano, mi padre se ha suicidado”.

Y muchos descubrimos, como yo mismo hice gracias a AIPIS la dimensión brutal del problema del suicidio en nuestra sociedad.
Estamos hablando de la primera causa de muerte no natural en España. La primera. El número de víctimas por suicidio duplica al número de víctimas por accidentes de tráfico en nuestras carreteras, de esas de las que tristemente hablamos, por ejemplo, al cerrar estos días las operaciones de regreso de la Semana Santa.
Casi cuatro mil personas cada año acaban con su vida. Casi 11 personas en el día de hoy, 250 intentos al menos en este solo día.
Cifras que además son solo la punta del iceberg porque si algo sabemos es que muestran apenas un porcentaje pequeño de las víctimas reales. ¿Cuántos ancianos aparecen muertos en sus casas agarrados de las manos? ¿Cuántos accidentes mortales de tráfico son provocados por personas que querían acabar con sus vidas?¿Cuántas sobredosis no son sino suicidios que no engrosan las estadísticas?
Sabemos que por cada suicidio hay al menos veinte tentativas sin éxito. Más de 71.000 personas intentan suicidarse cada año en nuestro país. ¿Pueden imaginarse otro problema de esta envergadura sobre el que no estemos actuando?
Las cifras de suicidio entre menores y adolescentes son abrumadoras y crecen cada año. Una de cada cuatro personas que se suicida es menor de 25 años. Jóvenes que piensan que nadie va a entenderles o escucharles, que se sienten solitarios en su dolor, porque esta sociedad no les ha dicho que otros, como ellos, han pasado por ese mismo trance y han salido adelante.
En definitiva, hay una avalancha de información que existe, que está disponible, pero de la que no oímos hablar en los telediarios, como si nuestros muertos, como si aquellos que ahora mismo están pensando en acabar con sus vidas no tuvieran derecho a que escucháramos su llanto.  
En definitiva mucho, muchísimo dolor silenciado. Hablamos de una sangría social de tal envergadura que debería ser considerado un problema de salud pública de primer nivel del que deben ocuparse con urgencia.
Y sin embargo las víctimas y los que sobrevivimos a su pérdida vivimos cubiertos por un manto de tabú, de silencio, que nos estigmatiza doblemente.  
Con los profesionales hemos aprendido que muchas de estas casi cuatro mil muertes al año en nuestro país por suicidio pueden ser evitadas. Detectar señales de alerta que permiten avisarnos de si una persona está pasando por una situación de ideación suicida o de elevada angustia o depresión es el primer camino para trabajar en la prevención del suicidio. Muchos hemos lamentado no haber sabido reconocer estas señales antes. Quizá hubiésemos actuado de otra manera.
Es por eso que para la asociación RedAIPIS-FAeDS, el trabajo en prevención del suicidio es nuestra piedra angular. Somos la única asociación que da cobertura tanto a los profesionales como a los supervivientes. Nuestra asociación atiende al mes infinidad de llamadas y mensajes de personas con ideación suicida, que encuentran en nosotros atención profesional y comprometida. Cada vez recibimos más mensajes de familiares pidiendo ayuda porque no saben cómo actuar, a quién dirigirse… Les aseguro que intentamos dar respuesta a esta incesante demanda, pero yo les pregunto ¿es lógico que nuestra sociedad nos obligue a las víctimas a sobreponernos en solitario a nuestro dolor y abordar esta tarea urgente e inabarcable solos? ¿Saben lo que es pensar que si no llegamos a todos los que nos solicitan ayuda con la máxima rapidez, estaremos desatendiendo a una persona que quizás intente quitarse la vida? ¿Es posible que nuestra sociedad, que nuestras instituciones no nos apoyen en esta lucha? Creo que estarán de acuerdo conmigo en que la respuesta es NO.
Otra de las labores indispensables que realizamos es la formación de los profesionales. ¿Saben que muchos psicólogos nos confiesan que a lo largo de toda su carrera nadie les ha ofrecido información sobre cómo intervenir con pacientes que hayan manifestado ideación suicida? Estamos hablando de la primera causa de muerte no natural en nuestro país y existe un déficit de formación alarmante entre los profesionales de la salud mental sobre este asunto. ¿Sería lógico que nuestros médicos no supieran cómo actuar ante una crisis coronaria? Orientar a los psicólogos sobre cómo actuar ante un paciente con ideación suicida o suicidio no consumado parece de una lógica aplastante.
Pues bien, hemos elaborado protocolos de actuación a ese respecto, del mismo modo que estamos ofreciendo formación a docentes, padres y comunidad educativa en su conjunto y he de decirles que muchos institutos y colegios están abriendo sus puertas para tratar la prevención del suicidio entre niños y adolescentes. En algunas charlas hemos tenido la satisfacción de saber que se ha podido detectar de manera precoz casos de chavales con ideación suicida. No saben lo bien que duerme uno sabiendo que quizá ha contribuido a salvar una vida.
Estos y otros trabajos se han plasmado en varias guías de prevención del suicidio que hemos elaborado en colaboración con la Comunidad de Madrid y que tienen a su disposición en nuestra página web.
Porque la información es fundamental para romper con el tabú del suicidio y contribuir con ello a su prevención. El falso mito de la viralización de la conducta suicida, el conocido “efecto llamada”, actualmente desmontado por los especialistas, es otra de las barreras que sin duda debemos romper para ser eficaces en esta batalla.

Llegados a este punto creo que pueden hacerse buena idea de las múltiples y urgentes necesidades que he venido hoy a transmitirles.
-         Necesitamos formación para los médicos de atención primaria.
-         Más psicólogos clínicos incorporados en los centros de Atención Primaria con información y formación específica sobre este asunto.
-         Más profesionales en ideación suicida en atención hospitalaria y seguimientos periódicos.
-         Formación a profesionales de la educación sobre ideación suicida (a padres, docentes, orientadores, alumnado…)
Las organizaciones que venimos trabajando en la atención a las víctimas y supervivientes necesitamos contar con su apoyo. Necesitamos que nos ayuden a seguir trabajando.  
Necesitamos urgentemente que se aborde de manera eficaz este problema. Y creemos firmemente que solo se podrán coordinar y planificar todas las actividades, sólo seremos realmente efectivos, si contemplamos el problema en su conjunto, nos responsabilizamos y contamos con la necesaria Ley de Prevención del suicidio y atención a las víctimas.
Hoy he querido traerles aquí el testimonio de nuestro dolor pero también el de nuestra lucha. No vamos a rendirnos. El nuestro es un mensaje de vida. Nos sostiene la fuerza de los que siempre están con nosotros. Ahora, por favor, les pido que como responsables de nuestro bienestar nos escuchen y nos apoyen. Les aseguro que salvar una vida bien vale su apoyo.

En RedAipis-FAeDS nos ponemos a su disposición. Ponemos nuestra experiencia a su disposición para resolver cualquier cuestión en la que podamos ser de ayuda y, si lo consideran oportuno, estaremos encantados en cooperar en la elaboración de esa necesaria Ley de Prevención del Suicidio que ya no puede esperar más.
Quedo a su disposición para las cuestiones que quieran formularme. Muchas gracias por su atención.